‘Formas del Alma’ es la exposición con la que los alumnos del taller de cerámica de Villamayor rinden homenaje al escultor contemporáneo salmantino Agustín Casillas.
Una muestra que permanece abierta en la Biblioteca Pública del municipio para enseñar los trabajos realizados por los alumnos durante meses, acercándose a la obra de Casillas para replicar algunas de sus esculturas y que han inaugurado los hijos del escultor, Antonio y Lidia, que han admirado las creaciones de los alumnos inspiradas en la obra y el legado artístico de su padre.
Guiados por el profesor, Iñaki Sánchez, esta exposición de escultura en cerámica es el resultado de una «aventura silenciosa, al intentar comprender una obra desde dentro».
Por ello, desde el respeto y la curiosidad que suele acompañar al aprendizaje, ha insistido Sánchez, algunas piezas parten de la réplica, «aunque aquí copiar, no significa repetir de manera mecánica, más bien ha sido una forma de estudio: detenerse en un gesto, en un volumen, en la calma con la que Casillas construye figuras, donde tradición y simbolismo conviven sin estridencias. Porque a veces reproducir una forma es también descubrir cuánto pensamiento hay escondido en una curva aparentemente sencilla».
En cambio, otras obras toman ese mismo lenguaje como punto de partida para avanzar en otra dirección y desde la referencia se abre paso la interpretación personal, como si cada alumno hubiera encontrado un pequeño desvío propio dentro de un camino ya trazado.
La exposición muestra precisamente ese diálogo entre aprendizaje y creación, una conversación tranquila entre la mirada hacia un maestro y el deseo inevitable de encontrar una voz propia. La cerámica, tan disciplinada como imprevisible, acompaña bien ese proceso, porque siempre deja espacio a la sorpresa, ha señalado Iñaki Sánchez.
En este sentido, reconoce que más que un homenaje, ‘Formas del Alma’ «deja ver cómo una influencia artística sigue viva cuando genera nuevas preguntas y quizá ahí esté su verdadero sentido, en mostrar que aprender también consiste, poco a poco, en empezar a decir algo con las propias manos».




