El Ayuntamiento de Carrascal de Barregas ha dado un paso fundamental para proteger el legado patrimonial del municipio, por lo que los responsables municipales han solicitado formalmente que el histórico Puente de la Valmuza sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Una iniciativa que consideran necesaria para salvar esta joya arquitectónica y asegurar que se conserve como se merece y que nace de la necesidad urgente de proteger una de las infraestructuras de ingeniería civil más significativas y, a la vez, más amenazadas del Campo Charro.

El puente, que salva el cauce de la ribera de la Valmuza, es un testigo excepcional de la historia de las comunicaciones y uno de los elementos históricos de la localidad que se pretenden potenciar desde este equipo de Gobierno.
El Puente de la Valmuza es una imponente obra de fábrica de piedra de granito que destaca por sus siete arcos de medio punto (ojos) y su característico perfil alomado. Con una longitud de más de 45 metros, su diseño incluye apoyos triangulares diseñados para resistir el empuje del agua.
Aunque su fábrica actual responde principalmente a modelos medievales y modernos —con importantes reformas documentadas en el siglo XVIII dentro de los planes ilustrados de mejora de caminos—, el emplazamiento ha sido un punto de paso estratégico desde la época romana.
Además, su ubicación no es casual: el puente articulaba el paso entre Salamanca y Ciudad Rodrigo, enlazando con la Vía de la Plata y sirviendo
como nodo vital para la trashumancia y las rutas ganaderas de la Mesta.
La solicitud de protección como BIC no es solo un trámite administrativo, sino una medida de emergencia ante el «grave riesgo de desaparición» que sufre el monumento, según señala la alcaldesa de Carrascal de Barregas, Noelia Merino.
En septiembre de 2023, el puente fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra debido a su preocupante estado de deterioro material y estructural. El paso del tiempo y la falta de intervenciones de calado han provocado patologías graves en sus cimientos y arcos.
Por ello, “el Ayuntamiento considera que la declaración como BIC es el instrumento jurídico necesario para garantizar su tutela y facilitar la llegada de fondos técnicos y económicos destinados a su consolidación y restauración integral”, agrega Merino.
“El objetivo final es, tras asegurar su estructura, convertir el entorno en un espacio de visita cultural y paso peatonal controlado, integrándolo en rutas de senderismo y cicloturismo que ensalcen la riqueza de la zona. «No podemos permitir que un elemento que ha unido a viajeros, ganaderos y vecinos durante siglos se desmorone ante nuestros ojos. La protección como BIC es el primer paso para devolverle al Puente de la Valmuza el esplendor y la seguridad que merece», destaca la alcaldesa.
Con la memoria técnica ya en manos de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, el municipio espera que el proceso de protección se inicie a la mayor brevedad posible para evitar una pérdida irreparable para el patrimonio salmantino.





