Con ganas, fuerza y alegría, los Quintos de Villares han vuelto a disfrutar de su fiesta, que han compartido con los vecinos que, poco a poco, se han acercado a la explanada en la trasera de la piscina climatizada y el pabellón.
Los jóvenes de 2007 han sido los protagonistas, que han cumplido con la tradición recuperada hace ya cuatro año para que los chavales que celebran este año su mayoría de edad lo hagan unidos y compartiendo una jornada de convivencia para el recuerdo.
Amenizados por la música de la charanga La Escala, los Quintos han tenido que volver a cavar el hoyo donde plantar el mayo, porque el hueco hecho por los operarios municipales hoy estaba tapado. Así, tras retirar la tierra y hacer el agujero necesario, los jóvenes han traído el árbol, que este año, a pesar de tener cinco metros de altura, ha sido más pequeño que en ediciones anteriores y ha permitido que lo hayan podido manejar con cierta facilidad.
La agilidad y la fuerza de todo el grupo han levantado el mayo en poco tiempo, presionados también por el mal tiempo y la lluvia que empezó a caer de forma intensa una vez completada la tradición, lo que hizo que el público saliera en estampida para no mojarse.
Los jóvenes han aguantado el chaparrón para asegurarse que el tronco quedaba bien estabilizado y posteriormente han continuado con la fiesta. La merienda compartida, el bingo y la rifa de regalos han completado la tarde.
La fiesta de los Quintos finalizará esta noche con la macrodiscoteca Level en la plaza del Polideportivo.




