Salamanca concentra el 90% de las ganaderías de esta raza autóctona, que cuenta con más de 15.000 animales inscritos y busca asegurar su futuro mejorando la rentabilidad de las explotaciones.
La raza Morucha, una de las grandes señas de identidad de la ganadería salmantina, afronta el reto de garantizar su futuro después de que el número de vacas de hasta 14 años descendiera un 47% entre 2011 y 2023.
Los últimos datos reflejan, no obstante, cierta estabilización. En 2025 había 15.176 animales de raza pura inscritos en el Libro Genealógico y unas 185 ganaderías activas, de las que aproximadamente el 90% se encuentran en la provincia de Salamanca.
Estas cifras se han puesto sobre la mesa este domingo durante el XLII Concurso-Subasta Nacional de la Raza Morucha, celebrado en la finca Castro-Enríquez. El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha defendido la necesidad de mejorar la rentabilidad de las explotaciones para asegurar el relevo generacional y la continuidad de esta raza.
La Morucha destaca además por su adaptación a la dehesa salmantina y por unos buenos indicadores reproductivos. En 2023 alcanzó una fertilidad del 78,19%, casi diez puntos superior a la media nacional de las vacas nodrizas.
La Junta apuesta por reforzar la promoción de su carne, la comercialización y la innovación para que una raza estrechamente vinculada a Salamanca siga teniendo futuro económico y contribuya al mantenimiento de la ganadería extensiva y de las dehesas de la provincia.




