Coincidiendo con el día del 510º aniversario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, esta mañana de viernes 28 de marzo se ha presentado oficialmente en la Basílica de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen (sepulcro de la Santa), la reconstrucción científica de su rostro. El acto ha tenido lugar a las 9:00 horas y se ha realizado simultáneamente en Alba de Tormes, Roma y Australia.
La imagen está considerada la representación más fiel de cómo fue Santa Teresa de Jesús en vida y es fruto de un riguroso estudio antropomórfico y forense iniciado en agosto de 2024, tras la apertura de su sepulcro teresiano con la aprobación del Vaticano.
El trabajo ha sido dirigido por el profesor Ruggero D’Anastasio, de la Universidad Gabriele d’Annunzio de Chieti–Pescara (Italia), y ejecutado por la profesora Jennifer Mann, especialista del Victorian Institute of Forensic Medicine de la Universidad de Monash, Australia.
Utilizando técnicas forenses avanzadas y basándose en medidas antropométricas, radiografías, testimonios históricos y descripciones de la época, Jennifer Mann ha logrado esculpir con precisión el rostro de Teresa de Jesús, representándola con aproximadamente 50 años, edad clave en su vida espiritual y fundacional.
La escultura, realizada en arcilla, representa a Santa Teresa con unos 50 años, edad que coincide con los primeros años de su vida reformada, cuando residía en el Monasterio de San José de Ávila, donde vivió desde 1562 hasta su salida para fundar en Medina del Campo en 1567. Años en los que la Santa escribió ‘El Libro de la Vida’, las dos redacciones del ‘Camino de Perfección’ y las constituciones para sus monjas.
La reconstrucción muestra un rostro sereno y pleno, con expresión introspectiva, pómulos marcados y frente despejada. Los ojos, ligeramente almendrados, tienen una profundidad que refleja su carácter contemplativo. Las cejas gruesas y arqueadas, y la disposición equilibrada del rostro en tercios, coinciden con la detallada descripción que hizo la Madre María de San José, quien convivió con la Santa. También se han incorporado los tres lunares distintivos que poseía en el rostro.
El rostro tiene una estructura ósea sólida, una nariz recta y bien definida, labios firmes y una barbilla redondeada que aporta dulzura y determinación. La escultura plasma con fidelidad la complexión mencionada por sus coetáneos, reforzando el vínculo entre datos forenses y testimonios históricos.
Durante el acto, el Padre Miguel Ángel González, prior de la Orden de los Carmelitas Descalzos de Alba de Tormes y de Salamanca, ha destacado que «se trata de un acontecimiento, porque con esta imagen tenemos no solo un testimonio físico, sino también un reflejo del alma de Santa Teresa de Jesús, una ‘vera efigies’ que une ciencia y mística”.
Por su parte, el padre Francisco Sánchez Oreja, provincial de la Orden de los Carmelitas Descalzos de la Provincia de los Carmelitas Descalzos de Santa Teresa de Jesús en España, ha expresado que “contemplar este rostro es mirar a la Madre Teresa de Jesús en su humanidad plena, en su carne y en su espíritu. Es una invitación a redescubrir su mensaje, siempre vivo y actual. Gracias a la ciencia y al arte, la Santa vuelve a hablarnos con el rostro que un día miró al cielo”.