Tres veces campeón del mundo y dos de Europa, el joven jugador de Santa Marta de Tormes ha trasladado su vida a Valladolid para entrenar con Gustavo Pratto y afrontar el difícil salto al pádel profesional
Hay una parte de la vida de Samuel Rivas que se puede contar simplemente enumerando trofeos. Tres veces campeón del mundo, dos veces campeón de Europa, tres Campeonatos de España por parejas y cinco por equipos.
Pero hay otra que no cabe en una vitrina.
Es la de un joven de Santa Marta de Tormes que ha decidido apostar por su sueño y aceptar todo lo que eso implica. Estudiar, entrenar varias veces al día, viajar, competir, renunciar a buena parte del tiempo libre propio de su edad y comenzar a descubrir que llegar al deporte profesional exige mucho más que talento.
Samu termina este año su etapa en las categorías de menores. Y lo hace cuando su vida deportiva ya empieza a parecerse mucho a la de un profesional.
De Santa Marta a Valladolid para perseguir un sueño

Desde agosto, Samuel vive en Valladolid, donde ha trasladado también su centro de entrenamiento. Allí trabaja con Gustavo Pratto en su academia, una referencia internacional en el mundo del pádel. Su rutina ayuda a comprender el nivel de exigencia que ha alcanzado: dos sesiones diarias de pádel, además de la preparación física. Y después está todo lo demás.
Porque Samuel sigue estudiando y tiene que hacer compatible su formación académica con una rutina deportiva cada vez más exigente. Entrenar, estudiar, descansar, viajar y volver a empezar. Es probablemente esa parte, la que no aparece cuando se levanta un trofeo, la que mejor explica hasta dónde ha conseguido llegar.
Tres veces campeón del mundo antes de terminar su etapa de menores
Los resultados demuestran que el esfuerzo ha tenido recompensa. Samuel Rivas ha sido tres veces campeón del mundo: dos con la selección y una por parejas. También ha conquistado dos Campeonatos de Europa, uno por parejas y otro por selecciones. Su palmarés nacional es igualmente destacado: tres veces campeón de España por parejas y cinco veces campeón de España por equipos.
Y todavía no ha terminado su etapa de menores. Uno de sus últimos grandes éxitos llegó precisamente este verano. En julio, en Oporto, volvió a subir a lo más alto del podio al proclamarse campeón de Europa por equipos.
El pádel profesional ya ha comenzado
Mientras cierra esa etapa, Samu ha empezado a abrir la siguiente. Ya está disputando torneos profesionales y su calendario de los próximos meses refleja perfectamente el cambio de dimensión de su carrera.
La próxima semana tiene previsto competir en Serbia. Después llegarán nuevos desplazamientos internacionales, con torneos previstos en Portugal e Italia durante octubre y noviembre.
Y todavía quedará una última gran cita con su etapa de menores. En diciembre disputará el Máster Final Europeo de Menores, una competición que pondrá prácticamente el broche a unos años extraordinarios. A partir de ahí comienza otro mundo.
Competir cuesta dinero. Mucho.

A medida que aumenta el nivel, también lo hacen los desplazamientos. Serbia, Portugal, Italia y muchos otros destinos significan vuelos, kilómetros, hoteles, manutención y todos los gastos asociados a competir durante varios días lejos de casa.
Samuel cuenta con el respaldo de patrocinadores, especialmente empresas y colaboradores de Salamanca, además del apoyo de la Federación de Pádel de Castilla y León. Su entorno agradece especialmente esa ayuda, porque sin ella el camino sería todavía más complicado.
Pero los apoyos actuales no son suficientes para cubrir todos los gastos de viajes, alojamientos y dietas que implica comenzar a competir regularmente por Europa.
Y esa es una de las grandes dificultades que aparecen justo cuando un deportista joven empieza a llamar a la puerta del profesionalismo: tener nivel para competir no significa necesariamente disponer de los recursos necesarios para hacerlo.
Mucho más que una colección de trofeos
Samuel Rivas puede mirar hacia atrás y comprobar que, antes de terminar su etapa junior, ya ha conseguido algo al alcance de muy pocos. Ha sido campeón del mundo. Tres veces. Ha sido campeón de Europa. Dos. Ha ganado ocho títulos nacionales entre competiciones por parejas y equipos.
Pero quizá su historia se entienda mejor mirando hacia delante.
Un joven de Santa Marta que ha trasladado su vida a Valladolid para entrenar al máximo nivel. Que empieza el día sabiendo que tendrá que combinar dos entrenamientos de pádel, preparación física y estudios. Que hace la maleta para competir en Europa y vuelve pensando en el siguiente torneo.
Y que está descubriendo muy pronto que perseguir un sueño deportivo exige talento, pero también disciplina, sacrificio, apoyo económico y muchas renuncias. Este año cerrará su etapa de menores. Lo hará con tres títulos mundiales y dos europeos en su palmarés.
Pero para Samu lo verdaderamente difícil empieza ahora: convertir todo lo conseguido hasta aquí en una oportunidad para hacerse un sitio entre los profesionales.
La pala, al menos, ya está preparada.




