El colectivo de Cuidadores Técnicos de Atención Directa -TAD- del Centro de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual (CAPDI) La Salle de Salamanca ha vuelto a protestar esta mañana a las puertas del centro para denunciar la situación «insostenible» que llevan sufriendo desde hace tiempo por la falta de personal suficiente para prestar los servicios en las condiciones adecuadas que requieren las personas que residen en las instalaciones.
Por ello, alzan la voz y lanzan una gran pitada contra la Administración para hacer público su «malestar», porque «no vamos a normalizar la desorganización que existe y vamos a seguir luchando, para que esto revierta en una situación normal y coherente».
«Estamos cansados. Cansados de tanta desidia por parte de la dirección. Cansados de una desorganización crónica que repercute directamente en la
calidad de los apoyos que reciben las personas con discapacidad intelectual a las que atendemos cada día», ha denunciado el portavoz de los trabajadores.
Además, la carencia de personal hace que «llevemos meses cubriendo necesidades de servicio que no nos corresponden, tapando huecos de gestión, doblando turnos y asumiendo cargas que deberían estar planificadas». Trabajos que «hacemos por responsabilidad con las personas usuarias y
sus familias, pero esa responsabilidad no puede recaer siempre sobre las mismas espaldas», han vuelto a denunciar.
Problemas y acumulación de tareas impropias que asumen y les limita en su vida personal «dejándola en un segundo plano»: «Esta dinámica nos impide algo tan básico como conciliar nuestra vida familiar. No podemos planificar, no podemos descansar, no podemos cuidar de los nuestros, porque el sistema está roto y somos nosotras quienes lo sostenemos a base de horas y de salud».
Por todo ello, exigen «planificación real y transparente de turnos, que respete la normativa y los derechos laborales; contrataciones suficientes para cubrir las necesidades reales del centro; escucha activa y respuestas concretas por parte de la gerencia de Servicios Sociales y la dirección del centro a nuestras demandas; no pedimos privilegios, pedimos condiciones dignas para trabajar y para cuidar, porque sin profesionales bien tratadas, no hay cuidados de calidad».
