El equipo de Gobierno desmiente esta situación y asegura que los hechos que denuncia el Partido Popular «no son ciertos ni se ajustan a la realidad», como lo demuestra que los abonos “se han vendido a todas las personas sin tener en cuenta su etnia, raza o religión, por lo que la discriminación no se da en el municipio, ni hay un trato desigual”. El problema es que con los abono de temporada y de baños se completa el aforo de 1.500 personas en el recinto, por lo que prácticamente no quedan entradas para la venta individual diaria y las apenas 30 que hay disponibles se agotan por la mañana.
El Grupo Popular de Villares de la Reina ha registrado un escrito en el Ayuntamiento para pedir explicaciones al alcalde, Ventura Recio, y a la edil socialista, Miryam Tobal, sobre el presunto caso de «discriminación a una familia de etnia gitana a la que se ha impedido acceder a la piscina».
El portavoz popular, Miguel Ángel Pérez, reconoce que es una situación «que consideramos especialmente grave y requiere una aclaración urgente por parte del equipo de Gobierno», ya que, de confirmarse, «podría constitutir un caso de discriminación en el acceso a un servicio público».
Pérez Porteros asegura que su grupo ha tenido conocimiento «de que ha sucedido ya en más de una ocasión» y como les han trasladado «en el momento de acudir a las instalaciones para adquirir sus entradas, y encontrándose las piscinas sin apenas afluencia de usuarios, se les comunicó que las entradas sin abono estaban agotadas. Sin embargo, comprobaron cómo posteriormente sí se procedía a la venta de entradas a otros usuarios en idénticas condiciones», según recoge la denuncia registrada esta mañana en el Ayuntamiento.
Por ello, el portavoz popular asegura que, de ser cierta esta situación, «estaríamos ante un trato desigual e injustificado que vulnera los principios básicos de igualdad y no discriminación que deben regir la actuación de cualquier Administración pública».
Ante lo cual, solicitan una explicación detallada de los hechos sucedidos, información sobre los criterios establecidos para la venta de entradas, así como la identificación de si existe algún tipo de instrucción o protocolo que regule el acceso en función de aforo u otras circunstancias y, en su caso, la apertura de una investigación interna para esclarecer lo sucedido y depurar responsabilidades, «porque la persona encargada de la taquilla no hace eso a su propio criterio, tendrá alguna orden superior».
El Grupo Popular asegura que Villares «es y debe seguir siendo un municipio acogedor, integrador y respetuoso, donde todos los vecinos tengan garantizado el mismo acceso a los servicios públicos en condiciones de igualdad».
No obstante, «estamos de acuerdo en la necesidad de cumplir las normas básicas de civismo en los espacios públicos y si alguien no se comporta adecuadamente dentro del recinto, se le deberá expulsar, pero consideramos absolutamente inaceptable prejuzgar o limitar derechos básicos en función de la etnia de las personas».
El equipo de Gobierno desmiente la denuncia de una falsa discriminación
Por su parte, desde el equipo de Gobierno niegan que se haya producido esta situación y manifiesta su «total cumplimiento de la normativa relativa a las instalaciones públicas y el respeto a todas las personas al margen de su raza, etnia u orientación sexual».
El alcalde, Ventura Recio, afirma que este hecho “no es cierto y ningún trabajador ha recibido ni recibirá ninguna instrucción contraria a la legislación vigente ni a las ordenanzas municipales”.
Al igual que la portavoz socialista, Miryam Tobal, que reconoce que «los presuntos hechos denunciados por parte del Partido Popular no se ajustan a la realidad y deberían consultar antes de lanzar acusaciones tan graves”.
Tobal afirma que los abonos “se han vendido a todas las personas sin tener en cuenta su etnia, raza o religión, como así puede constatarse, por lo que la discriminación no se da en el municipio, ni hay un trato desigual”.
En estos momentos, la piscina municipal de Villares de la Reina tiene un aforo de 1.500 personas, que se completa gracias a los 1.320 abonos de temporada y a los 150 abonos de 20 baños. “Esto hace que cada día apenas se puedan vender 30 entradas. Una vez que se venden esas 30 entradas, algo que suele suceder por la mañana, no pueden venderse más, haya o no, personas en la piscina, puesto que hay que respetar el uso preferencial de los abonos”, ha afirmado el concejal de Deportes, Álvaro Coque. “Puede que un momento determinado no haya muchas personas, pero si tienen el abono o comprada la entrada, no pueden venderse más. Esto es lo que ha ocurrido en varios casos, por lo que no hay discriminación”, ha explicado.
