La céntrica calle Cervantes de Santa Marta de Tormes ha reunido a medio centenar de personas para inaugurar el mural de gran formato ‘Haz que cuente’. Una obra del artista Rober Bece que ocupa una superficie de aproximadamente 400 m2 y que busca rendir homenaje a las personas y a las familias que sufren la enfermedad.
El alcalde, David Mingo, ha estado acompañado por el presidente de la Asociación Española contra el Cáncer de Salamanca, Ángel Losada, y una amplia representación de la Corporación municipal para alzar la voz y acordarse «de las personas que han sufrido la enfermedad, los que se están enfrentando a ella y a las familias y los amigos que son piezas fundamentales para superarla», ha comentado Mingo. El primer edil ha recordado que «casi todos tenemos casos de personas que la han sufrido, también en Corporación municipal y este espacio es un homenaje y un recuerdo para todas las que ya no están con nosotros y para todos los que están luchando para superarla». Por su parte, Losada ha recordado que «los oncólogos dicen que hay más de 200 tipos de cáncer y en cada persona se comporta cada caso se comporta de forma diferente, por lo que hay que estar cerca de los enfermos».
Significado de una obra espectacular
El autor de la obra, Rober Bece, ha querido agradecer las facilidades y la preocupación del Ayuntamiento para poder finalizar a tiempo una obra compleja que se ha complicado más aún con las condiciones meteorológicas pero que ha sido finalizada en diez días. Bece ha explicado la composición de la obra. «El reloj habla del tiempo, pero de un tiempo que acompaña, que no oprime y no es un enemigo, es una oportunidad para avanzar. La figura centra la mujer con pelo en rosa se debe a que el rosa es el color que simboliza la lucha y la resistencia. La cerradura es el acceso al mundo interior de las personas y también el acceso a la esperanza cuando todo parece incierto. Toda la obra está sujetada por un árbol, el árbol de la vida que simboliza la conexión entre el cuerpo y el alma y representa la continuidad, la conexión entre cuerpo y alma, y la capacidad de renacer una y otra vez, incluso tras la tormenta. Los animales son los guías. La jirafa, con su enorme cuello, nos invita a levantar la mirada y verlo todo con una perspectiva diferente. El guepardo nos habla de la vulnerabilidad de una cría pero también de la energía y la determinación para seguir corriendo cuando el camino es duro. La naturaleza que los rodea recuerda que el ser humano forma parte de algo mayor, y que incluso en los momentos más duros seguimos perteneciendo a la vida. Por último, el lazo rosa conecta todos los elementos con una atmósfera que transforma el miedo en belleza y en esperanza, no es solo un símbolo del cáncer, es un hilo de unión entre cuerpo, mente, naturaleza y tiempo, uniendo lo visible con lo invisible.
