Santa Marta, Villamayor, Cabrerizos, Villares, Aldeatejada, Carbajosa y Carrascal concentran grandes desarrollos residenciales que anticipan el crecimiento de los próximos años.
El mapa de la vivienda alrededor de Salamanca está cambiando. Mientras encontrar una casa se ha convertido en uno de los principales problemas para muchas familias y jóvenes, los municipios del Alfoz preparan suelo para varios miles de nuevos hogares que pueden transformar durante los próximos años el cinturón de la capital.
Santa Marta de Tormes y Villamayor encabezan esta expansión, pero no están solos. Cabrerizos, Villares de la Reina, Aldeatejada, Carbajosa de la Sagrada y Carrascal de Barregas cuentan con promociones, sectores residenciales o nuevo planeamiento en diferentes fases.
No significa que todas esas viviendas vayan a construirse mañana. Algunas están en obras, otras se comercializan, determinados sectores cuentan ya con planeamiento aprobado y otros necesitan todavía completar su desarrollo urbanístico.
Pero observados en conjunto muestran algo más importante: Salamanca está preparando buena parte de su futuro residencial fuera de los límites de la capital.
Santa Marta se coloca a la cabeza
Uno de los casos más llamativos está en Santa Marta de Tormes, donde los distintos desarrollos contemplados permiten hablar de un horizonte próximo a 1.500 viviendas.
La principal operación se encuentra en El Canal. El Ayuntamiento aprobó definitivamente el pasado 31 de julio el Plan Parcial del sector UZ-4, que contempla hasta 791 viviendas. La dimensión del proyecto convierte esta zona en una de las mayores bolsas de expansión residencial actualmente planteadas en todo el entorno de Salamanca. Y no es el único frente abierto.

Junto a Valdelagua se encuentra Los Cascajos, sector UZ-7, cuyo Plan Parcial contempla 265 viviendas. La documentación urbanística establece además que más de la mitad de la edificabilidad residencial debe destinarse a algún tipo de vivienda protegida.
A ello se une el desarrollo experimentado en La Serna. El desbloqueo del Sector 2 permitió recuperar una zona con capacidad para 417 viviendas libres y protegidas, aunque una parte de esta capacidad ya está materializándose. Precisamente esa distinción resulta fundamental para entender las cifras. A comienzos de 2026 ya había cerca de 300 viviendas en ejecución en Santa Marta, fundamentalmente alrededor de La Serna, mientras el conjunto de desarrollos en distintas fases situaba el potencial residencial próximo a los 1.500 hogares.
También está previsto el desarrollo residencial de la zona del antiguo matadero, con capacidad aproximada para otras 132 viviendas. La fotografía de la vivienda sitúa a Santa Marta con un potencial cercano a 1.500 nuevas viviendas entre actuaciones en ejecución y desarrollos previstos, convirtiéndola en uno de los grandes focos residenciales del Alfoz.
Villamayor prepara casi 1.200 viviendas
El otro gran crecimiento se encuentra al oeste de Salamanca. El proyecto de la futura ronda de Villamayor no solamente pretende sacar tráfico del casco urbano. La infraestructura está directamente relacionada con el desarrollo de los sectores residenciales situados entre la nueva carretera y el actual núcleo urbano. Cuando estén completamente desarrollados, el planeamiento contempla 1.178 nuevas viviendas en bloque.

La distribución prevista permite comprobar la magnitud del proyecto: unas 400 viviendas en el sector 1, hasta 348 en el sector 2 y otras 430 entre los sectores 3 y 4. La nueva ronda se convierte así en mucho más que una infraestructura viaria. Su ejecución permitirá abrir una enorme superficie al crecimiento residencial y extender el casco urbano hacia la zona del campo de golf.
Cabrerizos puede sumar más de 700 viviendas
Cabrerizos merece también una atención especial porque durante los últimos meses han avanzado dos importantes desarrollos. El de mayor tamaño es el U.Ur-21, que cuenta con aprobación provisional y contempla 521 viviendas sobre una superficie de 288.907 metros cuadrados, prolongando el casco urbano desde la zona posterior al campo de fútbol hasta la Casa Imperial.

A este proyecto se suma el U.UR-19.3, situado junto a la carretera de Villares, en los parajes del Teso de la Cabaña y Los Lindones. Este segundo desarrollo contempla 244 viviendas sobre 140.597 metros cuadrados y reserva el 30% de la edificabilidad para vivienda protegida. Si ambos sectores culminan su desarrollo, Cabrerizos tendría capacidad para incorporar hasta 765 viviendas.
Eso eleva considerablemente la dimensión de la expansión inicialmente conocida en el municipio y coloca a Cabrerizos entre los principales focos de crecimiento residencial del primer cinturón de Salamanca.
Villares desbloquea otras 500 viviendas
Otro cambio importante se produjo a comienzos de este año en Villares de la Reina. Después de más de doce años de tramitación, la Comisión Territorial de Urbanismo aprobó definitivamente las nuevas Normas Urbanísticas municipales. El nuevo planeamiento permitirá construir hasta 500 viviendas adicionales cuando se desarrollen los diferentes planes parciales.
La operación resulta especialmente significativa porque Villares combina dos realidades: su potente superficie industrial y comercial y un núcleo residencial que ahora dispone de mayor capacidad para crecer.
Las nuevas viviendas dependerán fundamentalmente de la iniciativa privada, por lo que esas 500 casas representan capacidad urbanística futura, no viviendas cuya construcción sea inmediata.
Aldeatejada mira hacia otras 250 viviendas
También Aldeatejada está preparando un salto considerable teniendo en cuenta el tamaño actual del municipio. Los desarrollos previstos superan las 250 viviendas, repartidas fundamentalmente entre dos sectores. Las previsiones municipales señalaban alrededor de 200 viviendas en Las Peñas y el desarrollo de Los Hoyos.
Precisamente Los Hoyos ha dado esta semana un nuevo paso. El Ayuntamiento ha aprobado el estudio de detalle del SUNC-1, detrás de la báscula, y el proyecto actualizado contempla 68 viviendas, además de locales comerciales, zonas dotacionales, aparcamientos y la cesión de 4.000 metros cuadrados para huertos urbanos.
Es una cifra especialmente relevante para una localidad que durante los últimos años ha experimentado una importante transformación residencial.
Carbajosa vuelve a construir en altura
El crecimiento de Carbajosa de la Sagrada presenta otra característica. Aquí el movimiento ya no está únicamente sobre el papel. El proyecto Jardines de Carbajosa contempla 144 viviendas de dos y tres dormitorios, repartidas en dos fases de 72 viviendas cada una. La primera está ya en comercialización y las obras han comenzado.

Supone además recuperar la vivienda colectiva dentro de un municipio que durante las últimas décadas se ha convertido en uno de los principales destinos residenciales para familias del entorno de Salamanca.
Peñasolana crecerá con otras 129 viviendas
En Carrascal de Barregas, el crecimiento se concentra actualmente en el sector La Alcantarilla, junto a Peñasolana y próximo a la N-620. El Plan Parcial contempla 129 viviendas, combinando chalés individuales, adosados y vivienda colectiva protegida sobre una superficie de 87.830 metros cuadrados. El proyecto incluye además un hotel de negocios.
Doñinos crece a otra escala
Doñinos de Salamanca también mantiene actividad residencial, aunque en este momento no aparece un macrosector comparable con los desarrollos de Santa Marta, Villamayor o Cabrerizos.
Sí existe promoción de obra nueva. Entre los proyectos actualmente comercializados figura Doñinos Residencial, compuesto por 48 viviendas unifamiliares y cuya primera fase contempla doce.
La diferencia resulta interesante porque demuestra que el crecimiento del Alfoz no sigue un único patrón. Mientras algunos municipios preparan centenares de viviendas en nuevos sectores, otros mantienen un desarrollo más gradual mediante promociones de vivienda unifamiliar.
Un mapa que supera ya las 4.000 viviendas
La dimensión aparece cuando se observa todo conjuntamente. Tomando como referencia aproximadamente 1.500 viviendas en Santa Marta, 1.178 en Villamayor, hasta 765 en los dos sectores identificados de Cabrerizos, 500 de capacidad futura en Villares, más de 250 en Aldeatejada, 144 en Jardines de Carbajosa y 129 en Carrascal, el potencial documentado supera las 4.400 viviendas.
El verdadero reto empieza después de construir las casas
Pero cada vivienda que aparece sobre un plano puede terminar convirtiéndose en dos, tres o cuatro nuevos vecinos. Y ahí cambia completamente la dimensión del fenómeno.
Si solamente una parte importante de las más de 4.000 viviendas previstas termina materializándose y ocupándose, el Alfoz podría incorporar varios miles de nuevos residentes. Eso significa más coches entrando diariamente en Salamanca, más usuarios del transporte metropolitano, más niños en colegios, mayor demanda sanitaria y deportiva y mayores necesidades de agua, saneamiento, limpieza y zonas verdes.
Precisamente algunos municipios ya están preparando infraestructuras pensando en ese futuro. Villamayor vincula directamente sus casi 1.200 viviendas a la construcción de una ronda que ordenará el crecimiento urbano.
Santa Marta afronta su expansión después de desbloquear La Serna y mientras El Canal acaba de superar uno de sus principales trámites urbanísticos con la aprobación definitiva del Plan Parcial.
Una Salamanca que desborda sus límites
La transformación permite mirar el mapa desde otra perspectiva. Administrativamente, Santa Marta, Carbajosa, Aldeatejada, Doñinos, Cabrerizos, Villares, Villamayor y Carrascal son ocho municipios diferentes de Salamanca. En la vida cotidiana, sus fronteras son cada vez menos visibles.
Miles de personas viven en ellos y trabajan en Salamanca, utilizan diariamente las mismas carreteras, dependen del transporte metropolitano, realizan sus compras indistintamente a uno u otro lado de los términos municipales y comparten servicios e infraestructuras. La vivienda puede acelerar todavía más ese proceso.
Más de 4.000 nuevos hogares potenciales alrededor de Salamanca no significan únicamente más edificios y urbanizaciones. Dibujan una nueva dimensión del Alfoz y anticipan hacia dónde puede crecer la Salamanca de la próxima década.






