Nacida en 1918, ha dedicado buena parte de su vida a los bordados y al cuidado de su familia. Desde hace ocho años vive en la residencia Colisée Santa Marta, donde celebra un cumpleaños muy especial.
Cumplir 108 años significa guardar más de un siglo de recuerdos. Es haber conocido una Salamanca y una España completamente diferentes a las actuales, haber atravesado generaciones y conservar todavía pequeños placeres que no entienden de edades. Lola González Varea acaba de alcanzar esa extraordinaria cifra y es una de las personas más longevas de la provincia de Salamanca.
Su historia está ligada a diferentes lugares, aunque La Alberca ocupa un espacio especialmente importante en su vida. Hija de César González y Ana Varea, Lola fue la mediana de cinco hermanos: César y Mario, los mayores, y Eliseo y Rosario, los pequeños.
La profesión de su padre, maestro, hizo que su infancia transcurriera entre diferentes localidades. La familia vivió en Riofrío, Cicero, en Cantabria, y Ciudad Rodrigo, antes de establecerse en La Alberca cuando Lola tenía alrededor de 15 o 16 años. Más adelante llegarían La Bañeza y, finalmente, Salamanca capital.
Una vida entre hilos, mantelerías y juegos de cama
Buena parte de sus 108 años puede contarse entre agujas, hilos y telas. Lola trabajó desde muy joven en el mundo del bordado, realizando labores, mantelerías y juegos de cama, al mismo tiempo que dedicaba buena parte de su vida al cuidado de sus padres y de su familia.
Pero el trabajo nunca consiguió apartarla de otra de sus grandes aficiones: la música y el baile. Siempre le ha gustado escuchar todo tipo de música, aunque con una condición que ella misma resume perfectamente: “siempre que esté bien tocada”.
Y hay otra característica que el paso de los años tampoco ha conseguido borrar. Lola siempre ha sido coqueta y le ha gustado arreglarse y verse guapa. A sus 108 años continúa manteniendo ese gusto por cuidarse y ofrecer su mejor imagen.
Ocho años en Santa Marta de Tormes
Desde hace ocho años, Lola vive en la residencia Colisée Santa Marta, donde durante un tiempo pudo compartir también esta etapa de su vida con su hermana pequeña.
Su carácter abierto hizo que rápidamente se convirtiera en una persona especialmente querida entre residentes y trabajadores. Extrovertida, cercana y dispuesta a ayudar, durante estos años ha participado activamente en las propuestas del centro, disfrutando de las actividades y de las partidas con sus compañeros.
Ahora, la residencia celebra con ella una fecha difícil de alcanzar: 108 años de vida. Un acto que contó con la presencia de la concejala de Bienestar Social, Mari Cruz Gacho, y de sus seres queridos.
Más de un siglo después de sus primeros recuerdos, quedan los bordados, la música, el gusto por el baile, las localidades en las que fue dejando parte de su historia y, sobre todo, una forma de relacionarse con los demás que quienes conviven con ella destacan especialmente.
Lola González Varea ya ha cumplido 108 años. Una salmantina que ha visto pasar más de un siglo y que continúa escribiendo, día a día, una historia extraordinaria de longevidad en Salamanca.









