El traslado hasta la finca para recoger los novillos, el encierro y la tradicional novillada sin picadores llenan el municipio en una de las jornadas más multitudinarias de las Fiestas del Cristo.
San Esteban de la Sierra ha vivido este martes una de las jornadas más multitudinarias de sus Fiestas del Cristo, con los espectáculos taurinos, las peñas y la llegada de numerosos visitantes procedentes de diferentes puntos de la provincia como grandes protagonistas.
Desde primera hora se respiraba ambiente festivo en el municipio. Peñas, vecinos y aficionados se desplazaron hasta la finca para recoger los novillos, protagonizando uno de esos momentos que mejor reflejan el carácter popular de unas fiestas en las que buena parte del pueblo participa activamente.
Después llegó el encierro por las calles de San Esteban, seguido por numeroso público, antes de dar paso por la tarde a uno de los acontecimientos más esperados del programa, la tradicional novillada sin picadores.
La Plaza Mayor volvió a transformarse en coso taurino siguiendo las costumbres del municipio y presentó un extraordinario ambiente, con San Esteban completamente volcado en la celebración y una importante presencia de visitantes llegados desde otros municipios de Salamanca.
A la jornada se sumaron también alcaldes y concejales de toda la comarca. Entre ellos estuvieron el alcalde de Santa Marta de Tormes, David Mingo, y el alcalde de Guijuelo, Roberto Martín, que compartieron el festejo con vecinos, peñas y aficionados y mostrando su apoyo al alcalde del municipio, Antonio Labrador.
Una novillada entretenida en plena Plaza Mayor
El festejo resultó muy entretenido desde sus primeros compases. El primer novillo mostró un comportamiento muy noble, permitiendo disfrutar a los novilleros, que se fueron turnando durante la lidia y pudieron realizar diferentes suertes con confianza en la cara del animal.
El momento más serio llegó cuando uno de los novilleros resbaló sobre el empedrado de la Plaza Mayor y quedó a merced del novillo colorado, que le propinó una aparatosa voltereta. La fuerte caída le provocó finalmente la fractura del brazo derecho.
El incidente no empañó una jornada caracterizada especialmente por la enorme participación popular y el ambiente vivido durante todo el día, desde la salida para recoger los novillos hasta el encierro y la posterior novillada.
San Esteban de la Sierra vuelve así a demostrar el fuerte arraigo de sus Fiestas del Cristo, unas celebraciones en las que las peñas y los vecinos mantienen vivas tradiciones transmitidas durante generaciones y que cada año consiguen atraer a más público procedente de diferentes puntos de la provincia.
