La merienda de las peñas volvió a reunir a vecinos de todas las edades antes de uno de los rituales más esperados de las Fiestas del Cristo, la salida para buscar a la reina y sus damas y la espectacular quema del castillo.
San Esteban de la Sierra ha vivido este domingo una de las jornadas con mayor sabor tradicional de sus Fiestas del Cristo, con las peñas, los vecinos y la corte de honor como protagonistas de una tarde y una noche en las que el municipio ha vuelto a recuperar algunas de las costumbres más arraigadas de su programa festivo.
La tarde comenzó con la tradicional merienda de las peñas, una cita marcada por la convivencia y el ambiente festivo que caracteriza estos días en San Esteban. Las diferentes peñas volvieron a reunirse alrededor de la mesa en una celebración que trasciende generaciones y en la que participan desde los más jóvenes hasta quienes llevan décadas formando parte de estos grupos.
Las camisetas, pañuelos y colores de las diferentes peñas volvieron a transformar las calles del municipio y a dejar algunas de las imágenes más características de las fiestas.
Todo el pueblo sale a buscar a la reina y las damas
Tras la merienda llegó uno de los momentos más singulares y esperados de la jornada. Los vecinos salieron juntos para ir a buscar a la reina de las fiestas y a sus damas, manteniendo una tradición que convierte su recogida en todo un acontecimiento colectivo.
La comitiva recorrió las calles de San Esteban hasta encontrarse con la reina, Alba Martín Calle, y las damas, Julia Labrador González y Ana Berrocal Martín, que posteriormente protagonizaron su coronación.
El recorrido volvió a demostrar el carácter participativo de unas fiestas en las que buena parte de los actos tradicionales no se contemplan simplemente como espectadores, sino que implican directamente a los vecinos.
La noche se ilumina con la quema del castillo
Y después de la coronación llegó una de las imágenes más esperadas de las Fiestas del Cristo. La quema del castillo volvió a iluminar la noche de San Esteban de la Sierra ante la mirada de vecinos y visitantes.
El fuego y la pólvora protagonizaron uno de los acontecimientos más espectaculares del programa festivo, una tradición que cada año congrega a numerosas personas y que constituye una de las estampas más reconocibles de estas fiestas.
La sucesión de efectos pirotécnicos convirtió de nuevo la quema del castillo en uno de los grandes momentos de la noche y puso el broche a una jornada en la que San Esteban volvió a combinar peñas, convivencia, tradición y fiesta popular.
El municipio continúa así inmerso en sus Fiestas del Cristo, que estos días recuperan costumbres transmitidas de generación en generación y convierten las calles y la Plaza Mayor en el principal punto de encuentro de vecinos y visitantes.






